Perros y gatos

Todos conocemos el eterno y legendario conflicto entre perros y gatos… Pero, ¿qué tan difícil puede ser lograr que se lleven bien? La convivencia entre perros y gatos SÍ es posible y, de hecho, un gato y un perro pueden llegar a ser amigos inseparables. La buena convivencia dependerá mucho de la personalidad y temperamento del perro, del gato y, por supuesto, de su dueño.

Los cimientos de la relación se construyen en el momento de la presentación y la primera impresión que ambos tengan será determinante.

Los perros, por naturaleza, son cazadores, y ese instinto es lo que los lleva a perseguir objetos o individuos en movimiento, como los gatos. Ya que ambas especies son depredadoras por naturaleza, tendremos que trabajar y conocer los secretos para lograr una buena convivencia entre ambos.

Antes de la presentación:

  • Asegúrate de que tu perro tenga claras las señales para «sentado», «echado» y «quieto» y que se los hayas enseñado con un programa de entrenamiento 100% positivo en donde tu perro haya aprendido que hacer lo que le pides es divertido, interesante y algo que le gusta hacer. Estas prácticas te permitirán controlar mucho mejor la presentación y la convivencia entre perros y gatos.
  • Enseñarle el uso del kennel/transportadora a tu Super Cachorro te será muy útil. Si quieres saber más sobre este tema visita el siguiente enlace: http://supercachorros.org/2011/es-una-transportadora-una-jaula-o-una-madriguera/
  • Antes del momento de la presentación, dale a tu perro un súper paseo y cánsalo. Después del paseo, espera 15 minutos y dale de comer. Así estará 100% relajado antes del encuentro con el gato.

La presentación:

  • Lo ideal es que la presentación se lleve a cabo en un terreno neutral para ambos y fuera de casa.
  • Durante la presentación mantén a tu perro con correa y al gato a un distancia razonable (mínimo 10 metros). Necesitarás que alguien te ayude con el gato o tener al gato dentro de una transportadora. Si notas que tu Super Cachorro se altera al ver al gato, cálmalo. Para calmarlo lo ideal es que camines un poco con el en sentido contrario al gato y en cuanto se relaje lo premies. Tendrás que repetir este ejercicio hasta lograr que tu perro empiece a entender que mientras el gato está presente, el debe permanecer tranquilo. Si no logras conseguir la calma de tu perro quiere decir que la distancia que actualmente hay entre él y el gato no es suficiente y la presentación debe empezar desde una distancia mayor. Premia a tu perro SIEMPRE que esté calmado o deje de mirar fijamente al gato.
  • Hasta que la distancia crítica entre perro y gato no pueda reducirse, acercarlos repentinamente puede ser muy mala idea.
  • Cuando logres que tu perro esté cerca del gato sin alterarse, es tiempo de integrarlos. No esperes que se toleren de inmediato y que entiendan cómo comportarse. No deberás forzar la convivencia. El primer paso es conocer las necesidades de cada especie y respetarlas.

La convivencia:

  • Tu perro debe tener su propio espacio en casa, así como momentos de juego a solas, además de una rutina bien establecida. En pocas palabras, debes procurar su equilibrio dentro y fuera de casa.
  • Tanto perros como gatos deberán tener espacios diferentes para comer. Podrán comer a la misma hora pero no en el mismo lugar. (Nota: la comida de gatos puede ser muy dañina para los perros, checa este enlace: http://supercachorros.org/2012/los-perros-y-la-comida-para-gatos/).
  • También deberás poner en espacios distintos sus lugares de descanso.
  • Evita que se sientan «invadidos» para prevenir pleitos.
  • Cuando estén conviviendo en casa, es importante premiar y felicitar a tu Super Cachorro cada vez que se encuentre relajado y que te guste su conducta, así continuará aprendiendo que al comportarse de ese modo mientras esté cerca del gato sucederán cosas buenas.
  • Aprende a conocerlos a ambos y a identificar cuando alguno de los dos se sienta incómodo y esté pidiendo «tiempo fuera». Así evitarás que se sientan presionados y favorecerás la buena convivencia. En cuanto notes que alguno se siente irritado por el otro, sepáralos.
  • Deberás vigilar siempre su convivencia. Eso te ayudará a entenderlos mejor, a identificar mejor sus señales y a evitar accidentes. Eventualmente podrás decidir si pueden llegar a convivir a solas o no.

Debes prepararte psicológicamente porque algunas veces simplemente «no están destinados» para convivir. Puede haber perros que muestran una conducta agresiva e inevitable frente a los gatos y viceversa. Sin embargo, en la mayoría de los casos se puede lograr una convivencia armónica entre ambas especies. El secreto está en tu capacidad de controlar la situación, de entender el lenguaje de ambos y ayudarlos a encontrar su ritmo y su espacio. Recuerda valerte de métodos siempre positivos en donde ignores las malas conductas y premies siempre lo que te gusta. Premiar tanto a tu gato como a tu perro los ayudará mucho a entender que «ese comportamiento» es algo bueno y digno de repetirse.