Triste conversación con un niño de 8 años

Esta conversación nos la compartió una integrante de nuestra comunidad. Fue una charla que sostuvo con un niño de 8 años que se acercó mientras ella estaba en el parque jugando con su perro. Consideramos importante compartir esta experiencia para reflexionar sobre cómo educamos a nuestros niños y lo que les enseñamos.

Quien nos comparte esta experiencia, nos pide que la aportación sea anónima, lo cual nos parece adecuado para centrar la atención en la reflexión. Para efectos representativos, a nuestra escritora la llamaremos “Andrea”.

Andrea se encontraba jugando en el parque con su perro. Entonces se acercó un niño y así comenzó la conversación:


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Niño: ­­­­Y tu perro ¿si te respeta?
Andrea: Mi perro me quiere
Niño:
­­­­Pero ¿ya le pegaste para que te respete?
Andrea: Jamás le he pegado y es el más obediente del mundo.
­­­­
Niño: ¿Ah no le has pegado? Mi mamá le da varasos a mi perra para que la respete.
Andrea: ¿Y porqué tu mamá hace eso?
­­­­Niño: Porque no la respeta, eso dice ella.
Andrea: Tu perra ¿se porta mal?
­­­­Niño: No. Sólo duerme todo el día y sale al baño sólo en la banqueta.
Andrea: ¿Y tú te portas bien?
Niño: No siempre.
Andrea: ¿Y te dan varasos?
­­­­Niño: Varosos no, pero cuerdazos sí. Pero no chillo.
Andrea: ¿Y te asusta o te duele cuando te pegan?
­Niño: A veces.
Andrea:  A tu perrita le pasa lo mismo. Los perros se asustan mucho y se ponen muy tristes cuando les pegan… y les duele también.

­­­­Niño: Un día lleve al parque a mi perrita y se puso contenta a correr y a correr como tu perro. Pero solo fue un día.
Andrea: ¿Y porqué no vas de nuevo al parque?
­­­­Niño: No vivo por aquí. No me queda cerca un parque como este.
Andrea: Puedes caminar con ella por la banqueta. Pueden jugar a ser exploradores. Juega con ella. ¿Sabías que si tú eres su amigo, ella será tu amiga?
­­­­Niño: Creo que sí somos amigos.
Andrea: ¡Qué bien! Si son amigos, entonces jueguen juntos. Cuéntale tus secretos y deja que ella te cuente los suyos. Yo le cuento todo a mi perro y es mi mejor amigo.

­­­­Niño: Voy a defenderla cuando mi mamá le quiera pegar.
Andrea: ¿Te doy una idea? Antes de que tu mamá le vuelva a pegar, intenta platicar con ella y dile que no es necesario pegarle, que tu perrita se asusta y dile que tú también te asustas.
­­­­Niño: Le voy a decir a ver si quiere. Oye… y si yo la defiendo y entonces ella me defiende cuando me den cuerdazos… ¿?
Andrea: ¿Te gustaría que te defendiera?
Niño: Si…

En ese instante el niño se dió la vuelta y corrió gritando “Bueno ya me voy. Adiós.”

Nuestra opinión

La intervención que realizó ‘Andrea’ nos parece muy atinada, ya que a pesar de la enorme impotencia —que nos comentó haber sentido— y de sólo haber tenido menos de 5 minutos para hablar con el niño, ella logró hacerlo reflexionar. Lo hizo ponerse en el lugar del perro generando empatía a través de experiencias similares. Le dió varias opciones para estrechar el lazo con su perro y confrontar a su madre. Quizá SI logró sembrar en ese niño “la posibilidad y la reflexión”. Un gran logro para una oportunidad tan breve.

Super Cachorros está trabajando en un proyecto de sensibilización y concientización escolar a nivel primaria. Si te interesa apoyar este proyecto y participar, escríbenos a fundacion@supercachorros.org

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