Perro hereda una fortuna

Un ciudadano estadounidense –originario de la República de Belarús– dejó en su testamento, casi un millón de dólares para un perro que vive en un pequeña aldea en Bielorrusia.

La fortuna del Señor Fyódorov le pertenece a Zhúlik, un Super Cachorro de 10 años de edad que vive con una pareja de ancianos.

John Fyódorov, nació en Bielorrusia, cayó prisionero durante la Segunda Guerra Mundial. Estuvo en un campamento de concentración donde conoció a un perro incréble, a quien llamó Valet.
Después de ser liberado y terminar la guerra, Fyódorov emigró a Estado Unidos con Valet, su siempre amigo fiel. Al llegar a Estados Unidos, Valet enfermó y necesitaba ser operado. La cirugía era costosa y Fyódorov tuvo que decidir entre operarlo o gastar el dinero en un viaje a Sacrameto para poder comenzar una nueva vida.

Jhon Fyódorov decidió comprar el boleto de salida, Valet no fue operado y murió.

Zhúlik le recordaba a su antiguo amigo Valet, quien murió en 1950.

En 2007, Jhon Fyódorov regreso a Bielorrusia. Fue entonces cuando conoció a Zhúlik y a su dueño Vasily Potapov. “Cuando conocí al señor Fyódorov, dijo que Zhúlik le recordaba a un perro que solía tener. Mostró demasiado interés y conmoción en Zhúlik. Sin embargo, jamás di pié a venderlo o regalarlo.” -comentó Vasily Potapov.

La realidad es que Jhon Fyódorov jamás pudo perdonarse por haber permitido la muerte de su mejor amigo, así que intentó remendar sus errores dejando todo lo que tenía a un perro que le recordaba a su viejo amigo Valet.

Este año (2013) Fyódorov falleció, dejando casi un millón de dólares para Zhúlik. Él quiso asegurar la mejor calidad de vida para ese perro, quién era el símbolo de Valet.
De acuerdo al testamento de Jhon, el perro Zhúlik debe tener: su propia recámara con una cama grande y una televisión de plasma, comidas balanceadas tres veces al día, caminatas al aire libre y debe ser limpiado dos veces a día.

La pareja de ancianos recibe un salario dos veces mayor al promedio dentro del país, más aparte gastos extras de lo que pueda necesitar su perro.

El Super Cachorro Zhúlik también tiene derecho a viajar una vez al año a cualquier parte del mundo, con su nariz deberá escoger en un mapa a donde quiere viajar. La próxima fecha programada para viajar es Julio, Vasily Potapov –su dueño, espera que Zhúlik apunte a París.

¡Increíble!

 


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