Los cachorros y el llanto nocturno

Para la llegada de un nuevo cachorro, lo más importante es crear un ambiente de confianza y cariño. Pero, ¿qué pasa cuando llega la primera noche… la segunda… la tercera y el cachorro no para de llorar?

En primer lugar debemos entender la conducta del perro. Para el nuevo integrante de la familia, llegar a una nueva casa lejos de su madre y sus hermanos, es una situación abrumante y confusa. Ante tanta novedad el cachorro se angustia y se siente inseguro. Para intentar aliviar la anisedad y el miedo, el perro aullará y llorará. Durante el periodo de lactancia, la madre del cachorro produce una feromona especial que tranquiliza y calma a los pequeños. Por lo general un cachorro necesita 7 noches y un lugar seguro, cálido y tranquilo para lograr adaptarse a su nuevo hogar.

Durante este periodo de adaptación deberás ser firme y dejar que el cachorro duerma solo. Algunos dueños se rinden a la primera noche, otros logran llegar a la tercera o cuarta… pero para que funcione es indispensable cumplir la meta de los primeros 7 dí­as. ¡Resiste! Superar ese pequeño obstáculo será reconfortante para ambos.

Algo que ayuda es colocar una botella con agua calientita envuelta en una toalla, dentro de la cama del cachorro. Simulará el calor de la madre y le ayudará a relajarse.


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