Antropomorfismo: ¿humanizar a los perros es un error?

Numerosas veces hemos escuchado que comparar a los perros con personas está mal. Decir que un perro está enojado o molesto puede despertar respuestas como: “Es un perro, no una persona. Los perros no se enojan.” Pero antes de poder determinar si lo anterior es correcto o no, debemos entender qué significa la palabra antropomorfismo.

El antropomorfismo se refiere a cuando atribuimos características o cualidades exclusivas de los humanos a animales de otras especies —un sinónimo de antropomorfismo es “humanizar”; término que normalmente escuchamos en expresiones como “no humanices a tu perro, no es una persona—. Sin embargo, no todas las comparaciones que realizamos entre nuestros perros y nosotros caen en la categoría de antropomorfismo.

Tanto perros como humanos pertenecemos al reino animal y somos mamíferos. Como mamíferos, compartimos muchas características, entre ellas la capacidad de sentir emociones. El cerebro primitivo (el sistema límbico) es el responsable de la química cerebral que genera emociones como el miedo, la angustia, el disgusto, el enojo, la alegría, la sensación de placer, etc. Esta parte del cerebro existe en todos los mamíferos, por lo tanto, comparar las emociones de un perro con las nuestras, no está del todo equivocado.

Screen Shot 2014-02-11 at 1.23.50 PM
Generalizar el hecho de que “humanizar” a los perros es incorrecto, nos ha llevado a volvernos un tanto insensibles a sus necesidades psicológicas y a sus estados emocionales; como por ejemplo cuando creemos que los perros pueden vivir el 100% del tiempo en patios por que “son perros” e ignoramos que como individuos de la especie canina tienen necesidad de contacto social, de ser parte de la familia y por tanto de convivir con nosotros.
Por otro lado, atribuirle el 100% de las características humanas a un perro, también nos ha llevado a cometer graves errores en la forma en como los tratamos, distorsionando así su realidad. Por ejemplo:

  • Pasear a un perro sano en una carreola es una acción antropomórfica que daña la psique del perro pues éste no puede olfatear, sentir el suelo, caminar y explorar su entorno como lo indica su naturaleza.
  • Interpretar sus estados emocionales o necesidades fisiológicas desde una perspectiva humana. Si bien compartimos las emociones y sentimos de maneras similares, los perros no reflexionan e interpretan esas sensaciones de la misma forma en la que lo hacemos nosotros. Por ejemplo, una hembra que no se aparea y no tiene hijos, no se siente frustrada y tampoco “quedará traumada” por no poder “realizarse” como madre.
  • Creer que un perro te guardará rencor o “se vengará” por dejarlo solo todo el día. Si te fuiste a trabajar 8 horas y al volver a casa encuentras todo hecho un desastre, no es porque tu perro esté tomando represalias contigo por haberlo “abandonado”. La explicación real puede tener relación con un problema de ansiedad por separación o simplemente con el hecho de que tu perro está aburrido y tiene mucha energía para gastar. La mirada culpable también es otra interpretación equivocada en la que caemos con frecuencia.

Aún tomando en cuenta errores como los mencionados en la lista anterior, es muy fácil que ignoremos lo que sienten nuestros perros, pasando por alto sus miedos e inquietudes sólo porque caemos en el error de pensar que “humanizarlos” en ese sentido, es algo incorrecto.

Antes de catalogar algo como antropomorfismo…

Recuerda que nos parecemos en gran medida a otros mamíferos, y esto incluye a nuestros perros.

¿Cómo podría un ser humano ser empático con otras especies animales si no fuera reflejándose a sí mismo y encontrando similitudes que le permitan identificar sentimientos y situaciones? Nuestra principal herramienta de entendimiento sobre el mundo que nos rodea, somos nosotros mismos y es inevitable partir de nuestra propia experiencia para poder comprender lo que siente, piensa y experimenta otro ser vivo.

Para concluir, compartiremos la opinión de Stanley Coren Ph.D. especialista en psicología y neuropsicología (autor de libros como How Dogs Think, Born to Bark and How to Speak Dog):

…“Las investigaciones acumuladas en los últimos 20 años que indican que de cierta forma los perros se parecen mucho a los humanos, al menos a humanos pequeños, sugieren que la mente del perro tiene prácticamente las mismas habilidades y es en general equivalente a la mente de un niño de aproximadamente 2 años o 2 años y medio de edad. Esto significa que un poco de antropomorfismo, o pensar en los perros en la misma manera en que pensamos sobre los humanos, en realidad es útil.

No estoy sugiriendo que los perros son pequeños humanos con pelo, sino que pensar sobre su comportamiento de la misma manera en que pensamos en el comportamiento de humanos jóvenes, nos puede ayudar a entender y predecir la conducta de los perros, siempre y cuando apliquemos restricciones al espectro de nuestro pensamiento. Si tomamos como punto de partida el hecho de que los comportamientos y habilidades de los perros son similares a las de un niño de 2 años y medio, entonces pensar sobre las emociones básicas en los perros, como el amor y el miedo, es ser sensible. Si aceptamos el hecho de que los perros, como los niños pequeños, tienen personalidades, en el sentido de que ellos también tienen predisposiciones consistentes para actuar de cierta forma, entonces podemos usar la misma lógica mental que usamos en humanos, para entonces predecir comportamientos caninos. Esto no es antropomorfismo, esto simplemente es sentido común que reconoce esas similitudes que existen entre la mente de una persona y la mente de un perro”.

(Fragmento publicado en el artículo “Thinking about Dogs as If They Were People: Is Anthropomorphism a Sin?” en Psychology Today. Fuente original aquí.)

Si quieres saber si los perros sienten amor, haz click aquí.

Powered by Facebook Comments